- enero 23, 2026
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Materias Primas: El trigo y la soja ante la volatilidad de enero
El inicio de año en el campo latinoamericano nunca es aburrido, pero este enero de 2026 está llevando la palabra…
El inicio de año en el campo latinoamericano nunca es aburrido, pero este enero de 2026 está llevando la palabra «volatilidad» a un nuevo nivel. Mientras usted lee esto, los productores desde el sur de Brasil hasta la pampa argentina están pegados a las pantallas, siguiendo cada centavo de movimiento en las pizarras de Chicago y Rosario.
Hoy, 23 de enero, el panorama para las dos reinas de nuestras exportaciones – la soja y el trigo – está marcado por una mezcla de optimismo productivo y presión en los precios. Tenemos mucha producción en el horizonte, lo cual es bueno, pero eso mismo está haciendo que los compradores internacionales no tengan prisa por pagar de más.
Soja: El gigante sudamericano mete presión
Si hablamos de soja, la noticia del mes es la «supercosecha» que se está cocinando en nuestra región. Brasil ha comenzado la recolección en varios estados bajo condiciones climáticas que muchos envidiarían, y las proyecciones de la consultora Hedgepoint apuntan a que el gigante amazónico podría alcanzar un récord histórico de 178 millones de toneladas.
En Argentina, el panorama no se queda atrás. La Bolsa de Comercio de Rosario estima que el complejo sojero aportará más de 19,500 millones de dólares este año. Sin embargo, no todo es color de rosa: precisamente este exceso de oferta proyectada, sumado a un informe del USDA (Departamento de Agricultura de EE. UU.) que elevó los stocks mundiales a 290.9 millones de toneladas, está empujando los precios a la baja.
«El mercado está intentando asimilar una abundancia de granos que no veíamos en años. Sudamérica tiene la llave de la oferta este 2026.» – Sentimiento general en las mesas de operaciones este 23 de enero.
Trigo: Una ligera baja en un mercado reactivado
Para el trigo, la situación hoy en Rosario muestra una ligera baja respecto al cierre de ayer. El precio se sitúa cerca de los $250,700 pesos argentinos, reflejando la interacción constante entre la oferta local que fluye tras la cosecha y una demanda internacional que se toma su tiempo para cerrar contratos.
A pesar de este pequeño retroceso diario, el trigo sigue siendo un motor vital. Según datos del Consejo Agroindustrial Argentino reportados ayer, las exportaciones de este cereal fueron clave para que el sector cerrara un 2025 con ingresos totales por encima de los 50,000 millones de dólares. El desafío para este trimestre es mantener la competitividad frente a los granos que vienen del hemisferio norte.
Pizarras al día: Precios y Proyecciones (Enero 2026)
Para entender dónde estamos parados, nada mejor que ver los números fríos que rigen el mercado hoy mismo:
| Producto | Referencia Mercado (Hoy) | Proyección Cosecha (TN) | Impacto Estimado |
| Soja (Chicago) | USD $390.30 /ton | 178 M (Brasil) | Presión bajista por oferta récord. |
| Trigo (Rosario) | $250,700 ARS | 27.7 M (Región) | Reactivación de ventas domésticas. |
| Maíz (Chicago) | USD $165.70 /ton | 62 M (Región) | Volatilidad tras informe USDA. |
El clima: El juez que falta hablar
Aunque hoy las proyecciones son optimistas, el campo sabe que nada está dicho hasta que el grano está en el silo. Enero es el mes determinante para la definición de los rendimientos de la soja («el mes crítico»).
En algunas zonas del centro y sur de la región, el pronóstico extendido muestra señales de sequía moderada que podrían poner un piso a la caída de precios. Si el clima se complica en los próximos diez días, esa volatilidad que hoy vemos hacia abajo podría darse la vuelta rápidamente. Además, el mercado está muy atento a la finalización de cuotas de biocombustibles en EE. UU. (RVO 2026), lo que podría inyectar una nueva demanda para el aceite de soja.
¿Qué esperar para el resto del trimestre?
La «cuesta de enero» en el agro se está sorteando con grandes volúmenes de producción pero márgenes más ajustados por el lado del precio. Los analistas sugieren que, a menos que ocurra un evento climático extremo en Sudamérica o una tensión geopolítica inesperada en las rutas comerciales, los precios se mantendrán en un rango estable pero bajo.
Para el lector de a pie, esto significa que el ingreso de dólares a la región está asegurado por la cantidad, aunque el valor de cada tonelada no sea el de los años de «vacas gordas». La resiliencia del campo latinoamericano vuelve a demostrar por qué somos el supermercado del mundo.